Borges y el tango
Borges y el tango son prácticamente contemporáneos. Pocos años antes de que el poeta naciera en una casa del centro de la ciudad, ya deambulaba el otro argentino universal: el tango. Para entonces era una música festera de los bajos fondos, ejecutada por rudimentarios tríos y cuartetos de guitarra, arpa, violín, flauta y clarinete, acompañada de letras de doble intención, cuando no francamente obscenas.
Aquel tango primitivo no era la música tradicional popular de Buenos Aires; reinaban los payadores. Pero a partir de los años de 1910, el tango sale de la clandestinidad. En las décadas siguientes empezó a figurar con éxito en París, con la aceptación de la clase media y un sector de la aristocracia que frecuentaba los cabarés. Aparecieron las orquestas típicas, también apareció la figura emblemática de Carlos Gardel y otros intérpretes que lo difundieron a través de la radio y el cine.
A Borges, el tango que le gustaba era el primitivo, chúcaro, juguetón y provocador. El tango........
