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El cine y la verdad

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18.09.2026

El ecosistema cinematográfico internacional atraviesa un momento de polarización profunda, en el que las pantallas se han convertido en trincheras ideológicas. En ese escenario irrumpe Naza, premiada en Venecia y convertida en fenómeno viral, reabriendo una pregunta que llevo años planteando: ¿desde qué lente se narra el conflicto en Oriente Medio, y quién se beneficia de que esa lente parezca neutral? Que sus realizadores sean israelíes no la exime de examen crítico; al contrario, lo exige con mayor urgencia. No existe la neutralidad artística. La subjetividad atraviesa cada fotograma, y cuando proviene de cineastas israelíes, cumple una función adicional: blindar de sospecha antisemita una narrativa que, viniendo de cualquier otro origen, sería denunciada de inmediato como propaganda hostil.

En los últimos años ha proliferado un subgénero incómodo: el cine hecho por israelíes contra Israel, celebrado en festivales europeos como prueba de "autocrítica valiente". Hay una........

© El Nuevo Siglo Bogotá