Derecho Internacional o coartada moral
En este marco, la captura de un presidente extranjero –dictador o democrático– deja de percibirse como una ruptura del orden jurídico internacional y se presenta como un acto de justicia moral.
La traducción moral del conflicto convierte al adversario en una figura del mal antes que en un actor político. En el caso venezolano, la etiqueta de “narcoterrorismo” aplicada a Maduro no describe hechos verificables, sino que lo desplaza del campo de la soberanía estatal y lo sitúa en el imaginario reservado para amenazas criminales. Este movimiento despolitiza la disputa y clausura la posibilidad de reconocer al otro como interlocutor legítimo, instalando una lógica binaria donde cualquier matiz aparece como complicidad con el mal.
Una vez que el conflicto ha sido traducido al registro moral, las instituciones que median desacuerdos –diplomacia, sanciones graduadas, foros multilaterales– pierden legitimidad.........© el mostrador
