Cenizas del descuido: los incendios forestales en Chile y la crisis de gobernanza climática
Cada temporada de incendios que pasa es más cara, más larga y mortífera que la anterior. Estamos gastando fortunas en apagar las llamas, pero somos tacaños en invertir en evitar que se inicien. El verdadero fuego que debemos combatir es la falta de prevención, la indolencia, la descoordinación.
Este artículo es un análisis crítico de una tragedia que venimos anunciando desde hace años. Estos últimos días hemos visto imágenes estremecedoras: pueblos enteros bajo cielos apocalípticos naranjas en Ñuble y Biobío, poblaciones devastadas en Lirquén y Punta de Parra que tienen una característica letal, porque se situaban en la interfaz urbano-forestal. Años antes fueron en Viña del Mar, Rancagua o Chillán; viñedos centenarios en el Maule reducidos a carbón y ecosistemas únicos, como la Reserva Nacional China Muerta, en la Región de La Araucanía, borrados del mapa en horas.
Debido a las limitaciones de las administraciones ambientales y forestales, en Chile ya no observamos los incendios forestales como desastres lejanos: los habitamos, los respiramos y sufrimos sus cicatrices. En la última década, nuestro país se ha convertido en un laboratorio aterrador de cómo el cambio climático, sumado a profundas fallas estructurales en la gestión del territorio, puede generar una tragedia recurrente y devastadora.
El pecado de poner solo el foco en las energías renovables, tecnologías, inversiones y mercados nos está pasando la cuenta. Muy poca atención hemos puesto en la prevención, adaptación y en proteger a la gente y a la biodiversidad.
Los números hablan de una escalada sin precedentes. Según la Corporación Nacional Forestal (Conaf), la superficie afectada por incendios en las últimas 10 temporadas supera los 1.7 millones de hectáreas, con daños incalculables en biodiversidad, infraestructura y vidas humanas. La temporada 2016-2017 marcó un punto de inflexión histórico: más de 570 mil hectáreas arrasadas, un récord que se creía excepcional hasta que las temporadas siguientes confirmaron una nueva y alarmante normalidad. Los incendios se concentran en la zona centro sur del país, desde Valparaíso hasta La Araucanía, región que alberga gran........
