Ucrania: la guerra que decidirá el futuro de Europa
Ucrania es el cortafuegos de Europa. No por romanticismo, sino por arquitectura de seguridad. Si Ucrania cae, el resultado no será “paz”, sino un incentivo: quedará probado que, con paciencia, coerción energética, misiles y desgaste, una potencia nuclear puede redibujar fronteras en ese continente.
El reciente ataque ruso a Ucrania, usando su misil hipersónico Oreshnik (un sistema capaz de portar ojivas nucleares) causó una nueva noche de terror y muerte en el oeste del país, cerca de la frontera de la OTAN. Kiev confirmó el lanzamiento y autoridades regionales reportaron daños sobre un sitio de “infraestructura crítica” en Lviv, con reportes que apuntan a instalaciones vinculadas al sistema gasífero.
El mensaje no es técnico: es político. Moscú está usando el invierno como multiplicador de sufrimiento. En la misma oleada, Ucrania denunció un asalto masivo con drones y misiles que golpeó servicios urbanos y dejó sin calefacción a una parte importante de Kiev en medio de temperaturas bajo cero, además de víctimas fatales y heridos. Y aquí conviene despejar una trampa retórica: no estamos ante una “crisis humanitaria” en el sentido clásico (accidentes, catástrofes naturales o un colapso inesperado), sino ante algo más........
