Groenlandia, Trump y el quiebre que espera Putin
Desde Moscú, el Kremlin ha trabajado sistemáticamente para debilitar la cohesión occidental, erosionar la OTAN y tensionar la relación entre Estados Unidos y Europa. Un conflicto por Groenlandia sería un regalo estratégico para Rusia.
La crisis abierta entre Estados Unidos y Dinamarca por el futuro de Groenlandia parecía, hasta hace poco, una excentricidad más de la política exterior de Donald Trump. Hoy ya no lo es. Las declaraciones del presidente estadounidense, afirmando que “no descarta ninguna opción” para tomar control de la isla más grande del mundo, han elevado el conflicto a un nivel estratégico mayor, con implicancias directas para la OTAN, la Unión Europea y el equilibrio de poder en el Ártico.
Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa desde 1721, volvió al centro del tablero internacional tras la operación estadounidense que terminó con la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, extraído de Caracas y trasladado a Nueva York en menos de un día. El mensaje fue inequívoco: Estados Unidos está dispuesto a actuar unilateralmente cuando considera que sus intereses estratégicos están en juego. Y Groenlandia ahora aparece bajo esa misma lógica.
El interés de Washington no es nuevo. En 1946, al término de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Harry S.........
