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El capital no volvió (y no iba a volver)

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21.05.2026

El primer trimestre de 2026 no es una mala noticia para un Gobierno. Es el diagnóstico de una fractura que ningún Gobierno de este ciclo tiene las herramientas ideológicas para sanar.

El Chile de derechas se contó una historia durante cuatro años. El relato decía así: el problema era Boric. El proceso constitucional, la reforma tributaria, el clima ideológico, la incertidumbre. Cuando ese ciclo terminara, cuando Chile eligiera un Gobierno que hablara el idioma del mercado, el capital regresaría, la inversión se recuperaría y la economía volvería a crecer. Era una historia tranquilizadora. Y esta semana quedó definitivamente desmentida.

Los datos del Banco Central para el primer trimestre de 2026 son elocuentes: entre enero y marzo salieron del país US$ 2.163 millones, un alza de 155% respecto del mismo trimestre del año anterior, la cifra más alta para ese período desde 2022. José Antonio Kast lleva dos meses en La Moneda y la fuga de capitales no se frenó. Se aceleró.

Conviene leer a la investigadora Rachel Théodore, quien lleva más de tres años documentando este fenómeno. Su tesis, publicada este año en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, es incómoda para todos los sectores, pero especialmente para el relato que instaló la derecha empresarial: el estallido social de 2019 no generó una crisis de confianza política coyuntural. Generó un quiebre estructural entre las élites empresariales chilenas y el Estado-nación.

Théodore lo llama desanclaje. Las élites que históricamente mantenían un fuerte sesgo local –que invertían en Chile por encima de lo que la lógica de diversificación global recomendaba– dejaron de hacerlo. No porque Boric les asustara, sino porque octubre de 2019........

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