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Los políticos y sus apodos, sobrenombres, remoquetes, sátiras, burlas y chalequeos

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30.04.2026

«Érase una nariz sayón y escriba»Francisco de Quevedo

Quevedo maestro de la sátira ofensiva y famoso por su ingenio mordaz, ataca a su «víctima» favorita el también poeta Luis de Góngora, lo llama verdugo (sayón) y judío (escriba), un ataque muy común y peligroso en la época.

Hoy día, en el patio de recreo que a veces parece ser la política moderna, los apodos, y sobrenombres son el pan de cada día.

No es algo nuevo el buscar ridiculizar al contrincante, pero la velocidad de las redes sociales ha convertido el «remoquete» en un arma de destrucción de imagen masiva.

Lo curioso es que, aunque hoy nos parezca una falta de educación moderna, esta costumbre de despedazar al rival con ingenio y crueldad tiene raíces muy profundas.

Si queremos entender por qué un político le pone un apodo ridículo a otro, tenemos que mirar atrás, hacia los dardos envenenados de Francisco de Quevedo.

Hoy en día, los políticos no buscan convencer con largos discursos de tres horas; buscan........

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