Soliloquios de café: “Año nuevo”
Siguiendo una estrofa de una canción tradicional los fines de cada año, digo:
¡Yo no olvido al año viejo!
Este año que finaliza ha sido dificilísimo para toda la familia consanguínea y para los que llamo la familia que me dio la vida… los amigos. Físicamente se nos han ido importantes miembros de ellas, compañeros de siempre, que han dejado huellas imperecederas en nuestro sentir y, que nos recuerdan aquella canción que dice:
¡Cuando un amigo se va deja un espacio vacío…
que ya no puede llenar la presencia de otro amigo!
La ausencia física de nuestros seres queridos no se puede sustituir por nada, por más que sintamos su presencia espiritual, no sé si es el ego, el egoísmo o el sentido de pertenencia, lo que nos hace sentir un apretujamiento que acelera nuestras pulsaciones, y a veces, un ahogo que nos envuelve de manera indescriptible.
Hemos sobrepasado problemas económicos y de salud, seguimos adelante a pesar de las dificultades y damos gracias al Todopoderoso, llamado Dios, por darnos la fortaleza necesaria para vencer los retos impuestos por las circunstancias, por cuidar de nuestros hijos y seres queridos.
Siempre pregono que soy como la paja sabanera que, el viento la dobla y cuando amaina se yergue altiva; la candela la quema y a las primeras gotas de roció renace verde y más frondosa.
Parece que los........
