La emoción y los sentimientos en la historiografía contemporánea
Fue el psicólogo austriaco Viktor Frankl quien habló poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial, de la primacía de la dimensión espiritual en la estructura ontológica del hombre (El hombre en busca de sentido. 2015, P. 23). Esta preponderancia de la emoción y de la espiritualidad constituye la noción axial de la antropología de este celebrado autor, quien ha sido calificado por Karl Jaspers al hablar de su obra, como “uno de los pocos grandes libros de la humanidad”.
La emoción y la Escuela de Annales
La Escuela de Annales ha proporcionado interesantes trabajos sobre las emociones y los sentimientos. El joven Marc Bloch nos entrega en 1924 lo que es un estudio de las emociones en un largo periodo temporal: Los reyes taumaturgos, el poder mágico de la realeza de Francia e Inglaterra para curar con el tacto las escrófulas, un deseo y una honda esperanza de sanación.
En 1932 aparece El gran miedo de 1789, autoría de Georges Lefebvre, sentimiento pánico ocasionado por el hambre, los rumores y la ira hacia la aristocracia. Fue él quien lanza la frase “historia de las mentalidades colectivas”. Las turbas humanas no son irracionales, como argumentaba Gustave Lebon, por el contrario, se puede establecer una lógica de las acciones humanas. (Burke, La revolución historiográfica francesa, 1990, p. 32). Lefebvre se inspira en los trabajos de Marc Bloch sobre los rumores y murmuraciones medievales para trabajar el gran miedo de 1789.
En 1941 Lucien Febvre instó a estudiar las emociones como elementos clave para entender épocas pasadas (La sensibilidad y la historia, 1941). De esta manera nos entrega su obra máxima El problema de la incredulidad en el siglo XVI. La religión de Rabelais. (1942) magistral estudio de la psicología colectiva, la sensibilidad de la época, la influencia universal de las creencias y la religión sobre el espíritu. El XVI es “un siglo que quiere creer.”
El historiador francés Jean Delumeau nos entrega su magistral “El miedo en Occidente», en 1978. Individuos, colectividades y civilizaciones pueden estar están atrapadas en un permanente diálogo con el miedo. Más recientemente, dice Peter Burke, (La revolución historiográfica francesa, 1998, p. 73), Delumeau se volvió a la psicología histórica en el sentido que daba Lucien Febvre a esta expresión y escribió una ambiciosa historia de los miedos y la culpabilidad en Occidente; distinguió “los miedos de la mayoría” (al mar, a los espectros, a la peste y al hambre) y los miedos de la “cultura dominante” (a Satanás, a los judíos, a las mujeres y especialmente a las brujas)
El historiador marxista francés Michel Vovelle ha estudiado el proceso de descristianización de Francia anterior a la Revolución de 1789. Al revisar 30.000........
