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#OPINIÓN Cronicario: La poesía irreverente del “Chino” Valera Mora tiene asignatura pendiente #29Sep

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29.09.2020

Ahora cuando a causa de la bendita pandemia estamos encerrados en casa, buscar los libros de Víctor Valera Mora –poeta venezolano perteneciente a la Generación del 58– puede ser una hermosa tarea de hallar en sus poesías un lugar muy grato para apreciar el sentido irreverente del más reconocido poeta de las décadas 60 y 70.

Valera Mora vino al mundo en Valera, estado Trujillo el 20 de septiembre de 1935 en una familia muy humilde, hijo del obrero Antonio Isidro Valera quien murió joven de tuberculosis y de Elena Mora, con quienes se fue a vivir a San Juan de los Morros, donde transcurre su adolescencia.

Luego se va a la capital y se gradúa de bachiller en filosofía y letras en el Liceo Santa María de Caracas en 1956. Se inicia en la lucha política como militante del Partido Comunista y fue detenido por la policía política del dictador Marcos Pérez Jiménez durante las manifestaciones contra el régimen y sale de prisión con la fuga del tirano en enero de 1958.

Comienza estudios de Sociología en la Universidad Central de Venezuela y se gradúa en 1961 e inicia su labor docente en los liceos y en los 60’ comparte la poesía en panfletos, volantines y escritos políticos con la actividad revolucionaria contra los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.

En 1961 publica su primer libro de poesía La canción del soldado justo, edición muy modesta, casi artesanal por Ediciones Luxor, según Harold Alvarado Tenorio, “un vademécum y proclama de las esperanzas y los sueños revolucionarios de la hora. Y la cosecha de haber leído en Vladimir Maiakovsky, Jacques Prévert, Nazim Himet, Walt Whitman, Pablo Neruda o Dylan Thomas. Es la lucha de clases la que nos salvará de las garras de los grandes monopolios, pero ya es evidente que el tono de su canto no será panfletario sino lírico, una suerte de soliloquio o diálogo con un consigo mismo que, haciendo que nuestras conciencias rueden ante los otros mediante anacolutos, elipsis y roturas sintácticas, es nosotros”.

“A la derrota de los poderes iremos –agrega Alvarado Tenorio– como será en toda su obra, de la mano del amor. Un amor que se expresa haciendo del yo del cantor la imagen misma de la historia, de la lucha contra la opresión y el desamparo,........

© El Impulso


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