Crónicas de Facundo: Vaclav Havel ilumina a la nación venezolana
En paráfrasis constructiva, a propósito de la muy enojosa y humillante circunstancia en la que hoy nos encontramos los venezolanos, ajenos a la soberbia e indiferencia narcisista de los empleados de la república y sus aspirantes, apelo a Vaclav Havel para de su mano hacer una relectura de lo nuestro. Tres cuestiones fundamentales están sobre la mesa.
Las tres se entrecruzan bajo riesgo de comprometer severamente nuestras aspiraciones para rehacernos como nación, ya no solo de volver a ocupar el Hogar Común del que se nos expulsara a todos, pues todos somos migrantes hacia afuera y hacia adentro. Estamos amenazados de perder nuestra identidad genuina como hijos de la Pequeña Venecia.
La primera cuestión, ante el palpar sin tamices de lo que en el fondo todos sabíamos o intuíamos y que concluye de manera desdorosa, por ser la obra de una traición entre cómplices del poder político disoluto y corruptor imperante, es la de la normalización de la mentira como fisiología de la vida ciudadana. Queda al desnudo, por lo pronto, esa revolución que tanto encandilase a una buena mayoría nacional durante casi dos décadas, hasta 2023.
No puedo olvidar como paradigma, ya que quien lo decía era aquel a quien se le entregase sin dispararse un tiro el protectorado de Venezuela desde los inicios del siglo, Fidel Castro, cuyos Comités de Defensa de la Revolución se instalaron con 30.000 de sus miembros en Venezuela, contados para 2017.
Pues bien, Castro afirmaba, en 1989, delirante ante la realidad del desmoronamiento comunista que “les puedo asegurar, camagüeyanos, que aquí, en los alrededores de esta ciudad se está construyendo el más grande centro lechero del mundo. Quisiera saber si en Estados Unidos, por ejemplo, hay alguna unidad que se asemeje a esta; quisiera saber si en Europa, si en Francia, si en Holanda hay un tipo de organización integral de la producción de magnitud que se asemeje a esta …”. Nada distinto de esos delirios, han sido los anuncios del quinteto destructor de Venezuela: Chávez, Maduro, Cabello, Jorge y Delcy Rodríguez; como aquel Plan Ferroviario de 13.665 kilómetros, un monumento de escombros inconcluso. Y entretanto, el monje Jorge Giordani, el economista del régimen, reconocía ante Reuters, llegado el año de 2016, la malversación de 300.000 millones de dólares desde los inicios del régimen chavista. A los que pueden sumarse los 23.000 millones de la mega corrupción en el caso Venezuela Cripto.
Pues bien, la reconstrucción, sólo la física, tras los terremotos del pasado 24 de junio requerirá, lo ha dicho Naciones Unidas, una cifra próxima a los 37.000 millones de dólares. Y entre tanto, el protectorado sucesor o causahabiente, el norteamericano, ofrece un aporte de 300 millones de dólares para la emergencia, mientras controla la riqueza petrolera y minera nacional.
Havel diría, como lo hizo ante sus conciudadanos un día primero de enero, en 1990, al asumir la presidencia de Checoslovaquia para dirigir su transición hacia la democracia, que “durante cuarenta años escuchasteis de mis predecesores … cómo prosperaba nuestro país bajo el comunismo”.........
