Andy habló mucho y respondió poco
Andy López Beltrán salió a defender su prestigio y su honra, y terminó arremetiendo contra todos y contra nadie. Hubo golpes al aire, nombres propios y dedos señaladores, pero ninguna respuesta que alcanzara para cerrar el expediente.
En Morena recibieron el mensaje con reserva. Incluso algunos miembros del partido, de los que no simpatizan mucho con él, creen que su reaparición es parte de una estrategia para mitigar los daños que pudiera provocar la inminente detención de Amílcar Olán, el amigo que Andy negó una y otra vez.
Y sus menciones contra el FBI, dicen sus no simpatizantes, responden a que el tabasqueño ve cerca una nueva embestida del gobierno de EU y quiere adelantarse, curarse en salud.
Lo cierto es que siempre echó el apellido por delante. Invocó una y otra vez a su padre, Andrés Manuel López Obrador, no tanto como quien pide justicia por un agravio familiar, sino como quien levanta un escudo. Víctima, lo que se dice víctima, no se........
