menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La ONU debe prevenir conflictos y resolverlos con eficacia

19 0
29.08.2026

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

Vivimos en un mundo en el que una crisis rara vez permanece confinada al lugar donde comienza. Una confrontación militar puede alterar los mercados energéticos, elevar el precio de los fertilizantes, encarecer el transporte y los alimentos y, en pocas semanas, aumentar la presión económica y social en países situados a miles de kilómetros. Una sequía puede reducir la capacidad de las principales arterias del comercio mundial, alterar las cadenas de suministro y generar consecuencias en los lugares más distantes. Los impactos de un conflicto hoy traspasan fronteras, economías y sociedades a una velocidad que exige una mayor capacidad de anticipar y actuar.

Sri Lanka ofrece un ejemplo particularmente claro. La guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz encontraron al país todavía recuperándose de una profunda crisis económica. Según el Programa Mundial de Alimentos, Sri Lanka obtiene el 63 % de su energía de Medio Oriente, recibe el 44 % de sus remesas de países del Golfo y dirige el 45 % de sus exportaciones de té a esa región. El organismo estima que hasta 1,3 millones de personas adicionales podrían tener dificultades para satisfacer sus necesidades alimentarias básicas, además de los 4,7 millones ya afectados en 2026.

De esta forma, una confrontación distante impacta a través de la energía, el comercio y las remesas, hasta afectar los ingresos de los hogares y su capacidad para comprar alimentos.

Pero las cadenas de transmisión también funcionan en sentido contrario, como hemos visto en América Latina. Una vulnerabilidad localizada puede adquirir rápidamente consecuencias globales.

El Canal de Panamá depende de un recurso estratégico: el agua. En 2023, la escasez de lluvias redujo los niveles de los embalses que permiten su funcionamiento. Octubre fue el más seco registrado en 73 años, con precipitaciones 41 % inferiores a lo habitual. La escasez de agua disponible llevó a la Autoridad del Canal a restringir progresivamente el número de buques que podían transitar diariamente.

Las consecuencias........

© El Espectador