De lo que estamos hechos
En los momentos más difíciles, cuando la adversidad nos visita, cuando más frágiles parecemos aparecen el tesón, la fortaleza, la resiliencia y todas aquellas virtudes que han forjado a través de los años «la pereiranidad», un espíritu indomable que expresa la idiosincrasia singular de las gentes de nuestra tierra.
No hay que confundirla con el civismo, otra virtud que antaño teníamos y que implica desprendimiento y solidaridad. Una actitud que nuestra sociedad ha asumido frente a los grandes retos. Es el trabajo conjunto, sin distinciones de raza, credo o condición económica. Es dar de lo que se tiene para que la ciudad avance. Es generosidad y filantropía. Pero la verdad es que ese civismo lo hemos venido perdiendo a través de los años. No hay sinergia entre lo público y lo privado, se acabaron los convites comunitarios que nos permitieron construir aeropuerto, villa olímpica, hospital y........
