Para pelear se necesitan dos
Ciudad de México .- Don Gorrino, dineroso señor septuagenario, casó con Loretela, mujer de 20 abriles. Tiempo después un amigo del matrimoniado le preguntó, indiscreto: "¿Cómo haces para tenerla, digamos, contenta?". En tono de secreto respondió el maduro esposo: "Le doy besitos donde a ella le gusta". "¿De veras? -se interesó con morbosa curiosidad el otro-. ¿Dónde le gusta que la beses?". Contestó don Gorrino: "En Nueva York, en París, en Londres, en Venecia.".
"Humo, gotera y mujer vocinglera echan al hombre de su casa afuera". "Ni yegua grulla ni mujer que arguya". El refranero popular es misógino, igual que la Biblia y que el humor universal. Los dichos populares imponen silencio a la mujer, o en el mejor de los casos hacen de ella una silenciosa conductora de su hogar y su marido: "La mujer, obedeciendo, manda".
Cuando la amada eterna y yo nos casamos, su director espiritual, un sabio........
