menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La Corea del Norte europea

24 0
22.02.2026

Recuerdo que en el mercadillo de la calle Arbat de Moscú se vendían figuritas satíricas de los líderes soviéticos que envejecieron sin apearse del poder: ... Stalin, Brézhnev, Andrópov, Chernenko... y también de Putin representado con las arrugas de un setentón, su actual edad y la que tenían sus predecesores al morir. Pero para Putin el tiempo no pasa del mismo modo que para el común. Y no es cuestión solo de bótox.

Desde su ascenso en 2000, el antiguo agente del KGB ha ido tejiendo en torno a Rusia una telaraña oscurantista e intemporal donde él, como Zar neofeudal, gobierna vidas y haciendas rodeado de boyardos corruptos y depredadores, y con vasallos aterrorizados que deben manifestarle una lealtad ciega. Sobre fondo de santificación de la jerarquía —patriota es quien ama a las autoridades y aplaude a rabiar sus arbitrariedades, sus atropellos y latizagos—, la oposición política se ha transformado en herejía. En el régimen putiniano cualquier critica es una traición severamente castigada: la difusión de verdades que desmontan las mentiras oficiales se paga con penas de hasta quince años de prisión. O con la muerte, como Navalny.

A fin de manejarlo a su antojo, el putinismo ha desvitalizado al país, lo ha sumido en estado de anabiosis. Así, por más que los mantenga en la pobreza y la hipocresía moral, sus ciudadanos, zombis empapados en melancolía y vodka, permanecerán silenciosos y acoquinados para no irritar al macho alfa del Kremlin; rehenes de una autocracia aislada y pesadillesca que lleva camino de hacerse la Corea del Norte europea.

Hace cuatro años el déspota desencadenó una guerra en dos frentes: contra Ucrania, la nación más fraterna, y contra todos los que en Rusia sueñan con un porvenir próspero, democrático y pacífico. Contra la juventud, sobre todo, para que comprenda que el grandioso destino de Rusia está por encima de sus pequeñas vidas. Aunque pierda contra Ucrania, Putin ganará la guerra contra su pueblo, afirma Dimitry Glukhovsky, escritor condenado al comienzo de la invasión por 'odio político al presidente' y exiliado: «Somos insignificantes hormigas, sin el menor derecho, pero hormigas que deben enorgullecerse de su hormiguero».

Me dicen que en Arbat ya no se venden figurillas humorísticas y sí muchos objetos para 'hacer puting', como denominan a las manifestaciones públicas de exaltación del líder. El mismo líder que en 2004 declaró: «Ser presidente durante siete años puede volverle a uno loco». Profecía sobradamente autocumplida después de 26.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión


© El Diario Vasco