Decirlo en voz alta
Primera procesión de la Semana Santa 2026 en La Laguna / Rafael Arturo Jiménez Rivero / ELD
Hay errores que no desaparecen con el paso del tiempo. Se sedimentan. Quedan como una capa silenciosa que, aunque no se vea, condiciona la manera de mirar, de hablar, incluso de estar con los demás. No todo se resuelve con distraerse o con seguir adelante. A veces, lo que uno necesita no es olvidar, sino poder decir. Decirlo en voz alta, sin adornos, sin excusas, sin miedo a que la propia verdad suene demasiado áspera.
Vivimos en una época en la que hablar se ha vuelto fácil, pero decir la verdad sobre uno mismo sigue siendo extraordinariamente difícil. Nos contamos mucho, pero nos revelamos poco. Y, sin embargo, hay algo profundamente humano en ese gesto de poner palabras a lo que pesa. No es solo desahogo. Es otra cosa. Es como si al nombrar lo que uno ha hecho –o lo que ha dejado de hacer–, se produjera un cierto orden........
