Violencia escolar: un culpable equivocado
En las últimas semanas, Chile ha visto en sus escuelas una seguidilla de hechos que no pueden dejarnos indiferentes: amenazas de tiroteos en colegios que obligan a suspender clases, armas encontradas, episodios de violencia al interior de comunidades educativas e incluso situaciones extremas que hace algunos años parecían impensadas. No es un hecho aislado. Es un síntoma.
Y frente a eso, la reacción ha sido rápida y, en cierto sentido, un tanto predecible: buscar una causa inmediata que permita ordenar la incertidumbre. Y, una vez más, el foco se instala en el mismo lugar en donde los culpables son los teléfonos celulares. La lógica parece evidente. Dispositivos que permiten anonimato, viralización y acceso ilimitado a contenidos, haciendo de esto un canal perfecto para amplificar riesgos reales. No obstante, hay algo en esta explicación que resulta, por una parte, insuficiente y, por otra, peligrosamente cómoda.
Porque no es la primera vez que una........
