Reflexiones posmundial: el valor del asociacionismo
No hay ninguna clase de crecimiento sin cooperación. La cultura que promueve el asociacionismo, el desempeño económico y social bajo una mirada colectiva y su amplia creación de vínculos parentales, institucionales, regionales y sociales —incluso entre antagonistas— favorece el fortalecimiento del culto al encuentro y a la alegría de reconocerse con el "extraño". Todo ello transforma profundamente a una sociedad.
Este Mundial 2026 fue, precisamente, eso: el descubrimiento de países que muchos desconocían, de culturas lejanas que, de pronto, fueron "adoptadas" circunstancialmente, incluso al punto de vestir la camiseta de una nación foránea. Esa es la muestra más clara de la capacidad que tenemos los seres humanos para admirar al otro, aceptarlo, apoyarlo e incluso abrazarlo. Es lo que conocemos como humanidad.
El fútbol, por lo tanto, debe ser uno de los mayores generadores de identidad colectiva, capaz de migrar de una narrativa cimentada en el heroísmo individualista hacia otra donde predominan la cooperación, el aprendizaje permanente y la realización colectiva.
Este Mundial fue, quizá, el final de una era de grandes individualidades como Kylian Mbappé, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Héroes gigantes que marcaron hitos en la historia del fútbol y despertaron toda clase de pasiones,........
