Salir de la depresión
El expresidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero / Fernando Bustamante
Si Adolfo Suárez fue el presidente que lideró el tránsito de la Dictadura a una democracia plena que en un tiempo récord (junio de 1977, menos de dos años después de la muerte de Franco) fue capaz de celebrar unas elecciones libres en las que pudo participar incluso el PCE. Si Felipe González fue el presidente que construyó el Estado del Bienestar tal como hoy lo conocemos, consiguiendo que Europa no acabara en los Pirineos e implementando la mayor transformación vivida por España en siglos. Si Aznar modernizó el Estado, liberándolo de lastres burocráticos y de intervencionismos en el mercado que pesaban más que ayudaban. Si en todo eso, con los matices, críticas y discrepancias que se quieran, podemos estar de acuerdo, también lo estaremos en que José Luis Rodríguez Zapatero fue el presidente que extendió los derechos sociales y civiles hasta límites que antaño sólo se creían posibles en los países del norte de Europa, ni siquiera en los centrales o en Francia, la gran referencia de las libertades desde el siglo XVIII.
La lista de las leyes aprobadas en esa línea durante el primer mandato de Zapatero, entre 2004 y 2008, es sencillamente apabullante: la ley del matrimonio homosexual, la de identidad de género o la de igualdad efectiva (las listas paritarias empezaron ahí: hasta entonces las mujeres en política, salvo honrosas excepciones que sólo servían para confirmar la regla, eran sobre todo actrices secundarias), la primera ley contra la Violencia de Género (y, en consecuencia, los primeros juzgados especializados en combatirla) y la primera de Dependencia, lo que obligó al Estado a empezar a asumir una responsabilidad que hasta entonces sólo recaía en las familias o las entidades caritativas. Pero también cambió la ley del divorcio, para que nadie tuviera que justificar ante la Administración una decisión tan íntima y personal como la de poner fin a una relación; la del aborto, que pasó del sistema de supuestos (de nuevo, la Administración obligando a justificarse al ciudadano) al más objetivo de plazos o hasta la primera ley antitabaco, cuyos efectos beneficiosos a día de hoy ya no se discuten. No fue esa la ley más polémica que se aprobó bajo su presidencia: la más controvertida fue la de Memoria Histórica, por la que le acusaron de revivir la Guerra........
