Sánchez pierde el cielo (ZP) y la tierra (Andalucía)
Zapatero custodiaba el relicario y Andalucía llenaba el granero. El primero administraba las absoluciones morales. La segunda aportaba diputados, alcaldes, inercias históricas y esa sensación de que el PSOE encontraba su refugio al sur de Despeñaperros. Han empezado a fallar las dos estructuras al mismo tiempo. El santón aparece atravesado por sospechas incompatibles con su vieja función sacerdotal y el socialismo pierde media Andalucía como quien descubre que la casa familiar lleva meses vacía.
La coincidencia posee una fuerza devastadora. Porque el sanchismo soportaba ya demasiadas grietas antes del último derrape. El caso Koldo embarró los ministerios con una vulgaridad de club de carretera. Ábalos terminó convertido en una caricatura de poder portátil, mezcla de conseguidor cansado y superviviente sentimental. El fiscal general arrastró a la institución hacia un territorio impropio de su rango, hasta el extremo de sentar al Gobierno ante un espejo incómodo. El Parlamento dejó hace tiempo de parecer una cámara legislativa para degenerar en un zoco de supervivencia donde cada votación exige peaje, humillación y regateo.
Faltaba Zapatero, faltaba que el hombre encargado de preservar la superioridad moral del régimen apareciera envuelto en el mismo humo que durante años intoxicó a otros. Ahí reside la gravedad........
