Cuando la arquitectura imparte justicia: los palacios judiciales de Madrid que casi nadie mira
En la abierta ciudad de Madrid, donde hasta el mínimo rincón es publicitado, instagrameado y exprimido hasta la abrasión, aún quedan reductos donde casi nadie pone la vista. Hablo de los palacios de justicia, lugares donde la ley no solo se administra, sino que se hace corpórea en columnas, fachadas y salones solemnes con un lenguaje arquitectónico que comunica poder.
Pocos reparan en ello cuando caminan por San Bernardo o al toparse con las tapias del Palacio de Parcent. Y aun al pasar junto al impresionante complejo de las Salesas Reales, la mayoría ignora que estos edificios judiciales protagonizaron episodios históricos que se adelantaron al futuro de la capital y de España.
Porque Madrid, quiero recordarlo una vez más, es una ciudad de capas, donde los protagonistas cambian, pero las historias se repiten, de forma que lo que fue ayer quinta, es hoy hotel y donde antes se fabricaban tesoros, ahora se levantan ministerios enteros. Así es como los palacios de este capítulo evolucionaron y se anticiparon a realidades como la Ciudad de la Justicia o las alborotadoras monjas de Belorado. Pero vayamos por partes.
Salesas: de convento a Tribunal Supremo
En Caminemos Madrid hemos tenido la gran suerte de conocer, de la mano de Manuel Santos Morales —letrado del Tribunal, voluntario del servicio de visitas guiadas del Palacio y gran amante de la Historia—, el Palacio de las Salesas Reales. Tiene una historia que pocos recuerdan, aunque Manuel la verbaliza y nos la transmite con la pasión que sienten aquellos enamorados de los edificios que habitan. El edificio nació como monasterio-refugio de Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, pero hoy es el Tribunal Supremo de España. Se trata de un monumental complejo que combinaba iglesia, convento y palacio. La reina se lo encargó al arquitecto francés Carlier —aunque su construcción y detalles se los debemos al aparejador Francisco........
