Primo de Rivera (1923), Pedro Sánchez (2026)
En 1921 el ejército español padeció el desastre de Anual, paraje a más de un centenar de kilómetros de Melilla. Entre once y doce mil soldados fueron masacrados por las cabilas rifeñas. Al mando, los generales Fernández Silvestre y Navarro, caído el primero en combate (aunque hay versiones que sostienen que se suicidó tras perder el juicio) y hecho prisionero el segundo en Monte Arruit. El responsable militar español de la Alta Comisaría en Marruecos era el general Dámaso Berenguer. La matanza consternó a España entera y urgió al Gobierno a abrir una investigación que se encomendó en su fase de instrucción administrativa al general Juan Picasso González, vocal del Consejo Supremo de Guerra y Marina. Las conclusiones del llamado 'Expediente Picasso' se presentaron en 1922 y atribuían el desastre a graves errores en el despliegue bélico, a la escasez de medios y a una traición de las tropas indígenas (que desertaron). El instructor consideró que el comportamiento del general Fernández Silvestre fue 'temerario' y el del general Dámaso Berenguer 'negligente'.
El expediente, después de no pocos avatares, llegó a las Cortes en julio de 1922, en donde se constituyó una Comisión de Responsabilidades. Los conservadores y liberales se negaron a que se indagasen las de naturaleza política, pero los socialistas —bajo el liderazgo de Indalecio Prieto— reclamaron que se exigieran, incluso a la Corona, a Alfonso XIII. Pero un golpe, el de Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923, hoy hace ciento tres años, con la anuencia del Rey (hay que leer 'El rey patriota' de Moreno Luzón y la biografía del bisabuelo de Felipe VI elaborada por Javier Tusell y Genoveva García Queipo de Llano), abortó el debate. Y ese era uno de los objetivos del levantamiento de Primo de Rivera —complacientemente recibido por fuerzas conservadoras, de izquierda y sindicales—, a la sazón capitán general de Cataluña, aristócrata, pero de dudoso monarquismo.
Primo de Rivera no clausuró la causa, pero la rebajó. Y llegó a sentencia el 26 de junio de 1924. El general Navarro fue absuelto, pero el general Berenguer condenado con la pena, simplemente, de separación del servicio. El dictador se encargó de que el Rey aprobase el 4 de julio de ese año, ocho días después de la sentencia, una amnistía completa. No solo eso: el general Berenguer fue promovido a jefe del Cuarto Militar de Alfonso XIII y en 1930, designado presidente del Gobierno, tras la........
