Feminismo de cartón piedra
Pedro Sánchez y los suyos se presentaron como el estandarte definitivo, el Gobierno feminista por antonomasia. Un relato construido con eslóganes potentes y marcos legislativos de amplio calado, diseñado para marcar un punto de inflexión en la lucha por la igualdad en España. Sin embargo, cuando se desciende del discurso a la realidad, cuando se confrontan las promesas con los resultados tangibles y, sobre todo, con los comportamientos que anidan en sus propias filas, el edificio se resquebraja. Lo que queda a la vista no es el gran muro de contención contra el machismo que se prometió, sino una frágil fachada de cartón piedra, agrietada por la incoherencia, la negligencia y un silencio ensordecedor.
El símbolo más brutal de esta fractura entre narrativa y realidad es, sin duda, la mal llamada ley del "solo sí es sí". Con una intención loable, su redacción defectuosa ha tenido un efecto perverso y catastrófico: la rebaja de penas y la excarcelación anticipada de agresores sexuales. Los datos del Ministerio no mienten. Cada reducción de condena certificada es una segunda victimización para quien sufrió la agresión y una burla al principio de protección que la ley decía encarnar. Un Gobierno que se precie de feminista tendría la urgencia y la humildad de corregir de inmediato un error que ha puesto en peligro a mujeres y ha minado la credibilidad del sistema. La lentitud y la justificación han sido, en cambio, la respuesta.
Esta dejadez técnica se replica en la negligencia material con las pulseras de vigilancia para maltratadores, coloquialmente bautizadas como de........
