Pequeña confusión tercermundista
Pequeña confusión tercermundista
¿Quién no quiere ser leyenda?
Deseos primarios; salud, dinero y amor
La subversión desde arriba
El tercer mundo, pese a sus carencias económicas, sociales y políticas, presenta alicientes culturales que en nada envidian al primer mundo (ni al segundo). Un lugar como Egipto es ejemplo paradigmático, y de allí he regresado hace unos días tras una semana espectacular en la que sus templos, pirámides y arenas me han aportado unos beneficios personales y humanos infinitamente más grandes que los que yo, como turista del otro mundo, he aportado económicamente en contraprestación. Poder grabar a mi hija, a ella sola y sin nadie más por la zona, danzando a sus anchas ante el imponente templo de Abu Simbel, o haber podido recorrerme el interior de la Gran Pirámide a mi antojo sin agobio alguno de gentes y tomando notas de mi interés, o haber recorrido el nuevo Museo bajo la atinada guía de un egiptólogo........
