Un pregón para Juanma
24 de marzo 2026 - 05:30
NADIE se alarme ni se regocije. No es este un artículo contra el pregón. Belcebú me libre. En resumen, puedo decir que pasé un buen rato. La prueba es que me senté ante el televisor a ver los primeros minutos y me quedé en el sofá la hora y media que duró. No soy ningún experto en el género y no tengo ninguna relación con José Antonio Rodríguez. Pero me gustó su defensa de la hispanidad en unos momentos en que los del lado correcto de la historia andan resucitando la leyenda negra. Y su reivindicación del papel de los homosexuales en las hermandades, algo de absoluta justicia. Y su predicación de la vida lenta. Y su diálogo con uno de los cristos sevillanos (ya no recuerdo cuál) pidiéndole no una varita mágica para curar su cáncer, sino serenidad para afrontarlo. Ah, y su defensa barroca de los sentimientos y los excesos como forma de acercamiento a Dios frente a tanto calvinista con el báculo pastoral.
Lo de los poemas, el braceo, los gestos toreros y otros recursos dramáticos me dejaron más bien frío, pero he de reconocer que no pertenezco al gremio y soy incapaz de vibrar con ciertas claves. Y eso que no llego a los extremos de mi progenitor, que cuando asistía a algún calentón hispalense solía repetir “yo he debido nacer en Southampton”. Pero eso da igual, porque lo cierto es que el público del Maestranza se lo pasó en grande. Y de eso se trataba. Si hartazgo me producen algunos folclóricos profesionales, carne de atril y de ripios sacros, más me lo provocan los finos y fríos cosmopolitas que desprecian lo que ignoran.
Más allá de todo lo dicho, lo que me llamó poderosamente la atención fue cierta atmósfera del pregón. Alguien dijo que el “espíritu de los tiempos” no es más que el conjunto de falacias que todo el mundo acepta en un momento histórico determinado. Gran verdad, pero yo añadiría que ese zeitgeist también requiere de una atmósfera, de una textura, de una estética. Solo había que ver el pregón, aunque fuese a través del filtro obligadamente tramposo de la televisión, para darnos cuenta de que hoy el espíritu de los tiempos en Andalucía es claramente juanmista. Tanto que el propio Juanma Moreno, sentado en primera fila, fue uno de sus protagonistas indiscutibles (Juanma es como Lorca, todo lo llena con su presencia). El mismo pregonero lo nombró, lo tuteó con afecto y le dio las gracias por su presencia. El presidente de la Junta convocó ayer elecciones andaluzas para el 17 de mayo. Contra el pronóstico que se podía hacer solo unos meses atrás, hay muchas posibilidades de que renueve la mayoría absoluta. Aquel Teatro de la Maestranza ya olía a victoria. Lo sabremos en breve.
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