"Hemos crecido y nos hemos empapado tanto de irrealidad que solo reconocemos como real aquello que reproduce los códigos de la ficción"
De niños salíamos del cine preguntando a los mayores si aquello que acabábamos de ver en la pantalla había ocurrido en la realidad. Era una manera de afirmar la subordinación del arte a la vida para mantener los pies sobre el suelo y no dejarse engatusar por las ficciones. Primero lo real, y después su representación cinematográfica. Luego llegaron los atracones de largometrajes y de series. Fueron deconstruyendo nuestra mirada hasta impedirnos ver con claridad la divisoria entre lo vivido y lo soñado. Pero siempre había un alma caritativa que nos sacaba del aturdimiento con la frase........
