Canal de Navarra: la llegada del agua no puede seguir esperando
Hay infraestructuras que trascienden lo técnico para convertirse en auténticas columnas vertebrales de un territorio. El binomio pantano de Itoiz - Canal de Navarra es una de ellas. No es sólo una obra hidráulica, es una apuesta estratégica por el equilibrio territorial, el desarrollo económico y la igualdad de oportunidades. Y es que la sociedad navarra tiene desde hace muchos años muy claro que sin agua no hay futuro. Sin embargo, la segunda fase, la que debe llevar agua a la Ribera, sigue atrapada en una espiral de retrasos, promesas incumplidas y silencios difíciles de justificar.
Conviene recordar lo esencial. Cuando el proyecto esté culminado, permitirá trasladar agua desde el Pirineo navarro a tres cuartas partes de la comunidad. La primera fase y su ampliación ya abastecen a miles de ciudadanos, impulsa el regadío y genera riqueza. Nadie discute su éxito. Pero queda la parte más urgente desde el punto de vista social: la que debe garantizar el suministro a la Ribera, la zona más seca y pobre de la Comunidad Foral. Hablamos de asegurar agua para cerca de 70.000 personas y de transformar 21.000 hectáreas en regadío. Hablamos de desarrollo agrícola, de industria, de empleo. En definitiva, hablamos de vida y de futuro.
Durante los........
