¿En tu casa o en la mía?
Opinión | Una ibicenca fuera de Ibiza
¿En tu casa o en la mía?
Ilustración: ¿En tu casa o en la mía? / Freepik
Escribo a mis amigas en el grupo de WhatsApp a traición, a esas horas en que sé que estarán adormiladas, viendo en pijama el enésimo episodio de cualquier serie de televisión. Les cuento que he leído un artículo de El Mundo, y de ahí, ya encendida, me fui a buscar informes de Tinder, recién salidos del horno de los solteros. Solteros así, en masculino literal, como verán en la reproducción de mi monólogo:
-«Tres de cada cuatro usuarios de Tinder son hombres. Muchas mujeres han dejado de buscar el amor: han caído en el heterofatalismo».
-«Heterofatalismo», dicen, pero lo que lleva la chica de la foto es un Satisfyer.
-Y digo yo, si hay tres tipos por cada mujer, ¡debería estar chupado dar con uno bueno! A ver si va a ser que somos una raza superior…
-Besos, chicas. Parece urgente tomarnos un vino. Hay mucho que comentar.
-Es que… en una proporción de uno a uno, no encuentras uno bueno por mala suerte, pero, ¿tres a uno? Dice más de ellos que de ellas o del azar.
-Y por otro lado… ¡normal que ellos hagan check con todas! ¡Como para ponerse a elegir!
Y ya, a la mañana siguiente, con café en el cuerpo, recibí varios emoticonos de esos con risas.
A ver, como esto queda entre nosotros, les cuento que mis amigas son asiduas a la aplicación. O intermitentemente asiduas, quiero decir. Pasan del ‘lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir’, a confesar entre risitas tras los vinos que volvieron y están chateando con........
