El turismo, ese fabuloso estado de ánimo
El turismo, ese fabuloso estado de ánimo
El turismo, ese fabuloso estado de ánimo / .
¡Wow! Cuánto tiempo hacía…y a las tres de la tarde con la que está cayendo a pleno sol, cielo cansinamente blanco, alguna gota de barro. Una pareja feliz, unida por los labios, un besazo como de peli antigua, allí ajenos a todo. Un puntazo, ya se ve poco. Que las señoras no se quejen (¡ya no hay príncipe azul!¡oído!), ni sus maromos. De verano, cuatro trapos y morenos de piel exprés. Llevan pocas horas en tierra y hacen de su gesticulación una auténtica declaración de principios para las próximas horas. El aquí y ahora otra vez. Putrum, putrum… Aquí estamos. Casi un «aquí te pillo aquí te mato». Tanta muerte, tanto dron, tanta violencia gratuita… Paco cállate… a ti qué te importa lo que hacen los chavales. Aquí presente el hombre feliz y a su regazo colgada la ninfa de postal. Él, un pedazo de cabezón búdico y rasurado a lo Kojak. Los tatuajes llenan el cuerpo, no puede haber supremacismo pues ya no hay blanco. Caminas rápido y no es que te fijes, llevas prisa, casi bloquean el tránsito peatonal. Los pómulos de ella son como un tercer y cuarto pecho alineados, la congestión de la calle es tal que te da tiempo de comprobarlo. No soy un gran observador, solamente quería ir a buscar cambio. Este encanto bohemio que coge nuestra capital, esa cosa gratis, señora, de «reguelo» como de........
