VIVIMOS LA DISTOPÍA FAHRENHEIT 451 Y LA MUERTE DE LA CULTURA | Por: Ernesto Rodríguez
Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)
La palabra distopía proviene del griego ‘dis’: malo y ‘topos’: lugar, y las obras distópicas se refieren a sociedades indeseables.
El escritor estadounidense Ray Bradbury (1920-2012) se hizo famoso por su novela distópica: ‘Fahrenheit 451’ publicada en inglés en 1953 (1). El título se debe a que esa es la temperatura en grados Fahrenheit a la cual arde un libro. En la obra, Guy Montag es un bombero que pertenece a un escuadrón cuya misión en esa sociedad es quemar libros donde quiera que se encuentren, porque está terminantemente prohibido leer libros y cuando los bomberos reciben una denuncia, rápidamente se movilizan y los incineran. En una parte de la obra, el Capitán Beatty, que dirige el escuadrón de bomberos, explica el motivo para quemarlos: Los libros hacen que las personas piensen y eso hace que puedan angustiarse. Entonces en esa sociedad se busca que las personas no lean, ni tengan tiempo ocioso para pensar. Todo está diseñado para que las personas continuamente estén sometidas a diversiones muy excitantes y vacías, y Bradbury describe todos los recursos tecnológicos de los 1950s: Audífonos, las pantallas interactivas de T.V., etc., que se usan en su obra para tener a las personas todo el tiempo en diversiones banales…¡Muchos autores piensan que fue profético porque actualmente vivimos en la sociedad del espectáculo banal!!!.
El Capitán Beatty conversa con Guy Montag y le cuenta el origen de esa sociedad y dice: “Se abreviaron los años de estudio (…) se dejó de lado la historia, la filosofía y el lenguaje. Las letras y la gramática fueron abandonadas poco a poco, hasta que se las olvidó por completo (…) ¿Por qué aprender algo salvo apretar botones, insertar llaves, ajustar tornillos y tuercas?” (Pag. 70). Beatty cuenta que sólo se permitieron los libros de historietas cómicas (Pag. 73). Es decir, en la obra se describe una sociedad cuya educación es para robotizar a las personas y no para que sean críticas y pensantes. El Capitán prosigue y refiriéndose a los ciudadanos dice: “¿No les entretenemos? ¿No les proporcionamos diversiones?. Para eso vivimos ¿No es así? Para el placer, la excitación. Y debes admitir que nuestra cultura ofrece ambas cosas y en abundancia (…) Que la gente intervenga en concursos donde haya que recordar las palabras de las canciones más populares (…) No les des........
