Tal que así
17 de agosto 2026 - 05:50
TENGO cada vez más claro que este no es el mundo para el que me prepararon ni en el que, a costa de muchos tropiezos, demasiados errores, continuos esfuerzos, puede que no suficientes rectificaciones y escasos aciertos, fui intentando aprender a vivir. No obstante, tampoco querría haber tratado de adecuar mi existir al mundo en el que hoy me ha tocado hacerlo.
De la condición humana, usted lector, que en alguna ocasión ha compartido lo que he escrito, ya sabe lo que pienso y siento, por lo que no voy a insistir en la maldad que, en mi opinión, la determina. Trataré sobre ella, la humana condición, para matizar otra característica, esencial, que la califica y la conduce hacia la mediocridad, el conformismo y la ruindad que supone renunciar a perseguir el llegar a ser lo que cada uno es. Y lo hace, por un miserable plato de lentejas, con tal de mejor acomodarse en el falso bienestar, exclusivamente material, que la cutre sociedad que entre todos, unos más y otros menos, hemos fabricado nos dice que está la meta a la que debemos aspirar.
Semejante propuesta, interesada y artera, provoca la risa, primero, la sorpresa, después, y la indignación -si se sabe lo que dignidad significa- luego.........
