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Reflexiones entre islas

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Hace dos semanas aterrizaba en Cerdeña, otra «gota de tierra» (si Projecte Mut me permite la alusión) que tiene un lugar especial en mi corazón. Llegaba a la isla por cuarta vez y no paraba de volver a las ideas que me acompañaron la última vez que me fui de allí. Cada viaje invita a la reflexión.

Cerdeña tiene algo especial. Comparte con las Pitiusas una tonalidad de verdes y azules que solo la luz de una isla es capaz de reproducir. Tiene calas de aguas tan cristalinas como las de Formentera y una vegetación tan frondosa y variada que no me atrevo a comparar con los bosques de la tierra de los pinos.

En mi admiración por este magnífico entorno también me llevo impresiones negativas, como el deterioro de unas carreteras que están llenas de boquetes, similares a los del camino viejo de Santa Eulària.

George Clooney llegó a decir que la carretera provincial que va de Alghero (donde solo los más mayores hablan catalán) a Bosa, una preciosa ciudad costera, era la «más bonita del mundo». Estoy segura de que no he recorrido tanto como él, pero solo pondría en duda su afirmación por el pavimento de la vía. El paisaje, en cambio, es hipnotizador. El color del mar contrasta con las flores blancas de los perales que crecen sobre el terreno inclinado, y con la arena de las playas, que no ahogan centenares de edificios.

Esto último es lo que más aprecio: que sea natural que no haya vencido el ladrillo en primera línea de la costa. En Cerdeña, la protección del litoral se ha reforzado con los años y, desde mediados de los 2000, impone en algunos tramos limitaciones urbanísticas que se extienden un par de kilómetros tierra adentro. Contrasto esto con urbanizaciones como las que han devorado Cala Tarida y celebro que la protección ambiental y la presión social ayudasen a frenar la expansión de cemento en lugares como el Parque Natural de ses Salines.

Cerdeña no ha seguido el mismo modelo que nuestras islas. Lo demuestran también sus conexiones aéreas, que son más reducidas y costosas pero, aun así, les recomiendo que vayan. Visitarla da mucho que pensar.

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