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La fantasía de vivir sin límites

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20.08.2026

Imágenes de la fiesta privada en la cantera Can Coix, de Sant Antoni / Instagram Van Wick

Hay situaciones que explican mejor una contradicción que muchas campañas institucionales. Una de ellas es la de un lago artificial construido como parte de la escenografía para una gran fiesta privada en sa Pedrera, en Sant Antoni. Algunos medios publicaron que para crear el lago artificial se habrían utilizado al menos 170.000 litros de agua (Diario de Ibiza). Posteriormente, se ha publicado una versión donde se sostiene que fueron menos de 60.000 litros (Periódico de Ibiza). Incluso tomando esta última cifra como referencia, el episodio plantea una cuestión que trasciende el volumen exacto utilizado.

La cifra es llamativa por sí sola, pero lo interesante no es discutir si esas toneladas de agua son muchas o pocas dentro del consumo total de Ibiza. El asunto da para mucho más. La pregunta es qué mensaje transmite una sociedad que pide a sus ciudadanos que ahorren agua mientras permite un uso de este tipo para una fiesta privada. Ese es el fondo del asunto y, sin duda, interpela especialmente a la administración que autorizó esta celebración del evento.

Nuestras islas conocen bien los problemas relacionados con el agua, y la sociedad es plenamente consciente de ellos. La presión sobre los acuíferos, la salinización, las sequías recurrentes y la creciente dependencia de las desaladoras forman parte de nuestro día a día. No hablamos, por tanto, de una preocupación abstracta ni de una amenaza futura. El agua se ha convertido en uno de nuestros recursos estratégicos esenciales.

Por eso resulta difícil explicar que, mientras se lanzan campañas para reducir el consumo doméstico, pueda construirse un lago efímero como mera decoración de una celebración.

Y la cuestión........

© Diario de Ibiza