La memoria y el agua
Ha llovido, llueve en Ibiza. Para satisfacción de todos los seres vivos, no sólo del hombre, la tierra ya no está sedienta, ha bebido, pero no suficiente... Y sólo por ahora. Parece que quedan lejos los días de angustia por la situación de alerta por sequía. Pero fue hace apenas unos meses. No había agua para el consumo ni para la agricultura o el turismo; como siempre en los últimos años, fue necesaria la producción de las desaladoras para abastecer nuestras necesidades, sobre todo las económicas. Pero no tenemos memoria.
Entonces, en esa realidad preapocalíptica, expertos pero sobre todo políticos, especialmente los que gobiernan pero también los que están en la oposición, se echaron las manos a la cabeza y anunciaron medidas de todo tipo para proteger las reservas de este bien de primera necesidad, sin el que no podemos vivir. Incluso se ha proyectado la construcción de una cuarta desaladora, con el consiguiente consumo de territorio y energía, para garantizar el consumo.
Y hete aquí que el viernes, el compañero José Miguel L. Romero tuvo acceso a una información que, en condiciones normales (la anormalidad es nuestra normalidad), hubiera provocado una cascada de reacciones (quiero pensar que en contra): tres hoteles de la zona de Caló des Moro habían dejado sin agua a cientos de vecinos ¡porque estaban llenando sus piscinas con agua de la red! Esa explotación privativa de un bien tan necesario debería estar prohibida y no limitarla a horas nocturnas para evitar molestias a los vecinos, como pidió el Ayuntamiento. No se trata de eso sino de proteger el entorno y los recursos naturales.
Ese agua probablemente fuera desalada, pero para generarla se consume energía y se usan plantas construidas con dinero público. No vale con que pagaron un precio por tantos miles de metros cúbicos; la idea es concienciar, educar a la sociedad de que hay que hacer un uso responsable del agua. Y son las administraciones las que deben liderar esa tarea. Porque si tenemos que fiarnos del sentido común de cada uno, vamos apañados...
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