Letraherido sin alas
05 de septiembre 2026 - 03:04
Un amigo me contó que se operaba. Le mandé a mi ángel de la guarda: “Estará al pie de tu quirófano”. Y, al rato, sufrí un aparatoso accidente laboral: perdí una uña y me rompí la primera falange de un dedo. Moraleja: rezad al ángel de la guarda del amigo, despertadlo, pero no os separéis del vuestro. Si prestáis algo, que sea el duende; el ángel, jamás. Mira que lo advertía una de las primeras oraciones que me enseñó mi madre: “Ángel de mi guarda,/ dulce compañía,/ no me dejes solo/ ni de noche ni de día”. Más claro, agua.
El accidente ha sido laboral........
