El honor salva
06 de septiembre 2026 - 03:06
La democracia, como sistema, ha tenido una relación incómoda con el honor. No por esencia, sino por una de sus mayores tentaciones: convertir el número en criterio último acaba laminando la mínima singularidad. El lema aristocrático por excelencia es “Aunque todos, yo no”; y ése no parece el procedimiento más afinado para ganar unas elecciones. La masa se amasa adulándola. En la Florencia democrática de los tiempos de Dante lo llevaron a unos extremos goliardescos e ilustrativos, como recoge Indro Montanelli: “Una oleada de radicalismo democrático dio rienda suelta también a una grotesca retórica, hecha de........
