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La tía Tatis mantenía su postura impecable, pero el ambiente ya no era de sumisión.
Alicia, plantándose con firmeza frente a la mesa limpia, dio un golpe seco sobre el mantel.
—¡Ya basta de manuales de etiqueta, tía Tatis! —reclamó Alicia con frustración—.
Te la pasas exigiendo orden y simetría, pero toda esa estructura no ha........
