Melodramas con frutas
HUBO un tiempo –no tan lejano– en el que muchos caímos rendidos ante los dramas interminables de las novelas turcas. Amor, traición, miradas intensas y giros imposibles servidos en cómodas entregas de una hora. Confieso que yo también sucumbí. Soy fácil: denme una historia de desamor bien hilada y ahí me tienen, enganchada como una tonta. Pero como todo en esta vida,........
