No hay flotilla para Venezuela
Sin armas, sin aviones, sin acorazados, sin balas, con un Comité de No Intervención europeo, cayó hace noventa años el régimen republicano en el estado y con él una Euzkadi que había demostrado en nueve meses que sabía gobernarse y defenderse a sí misma. Más de cuatro mil niños estaban fuera, así como unos 80.000 refugiados vascos en toda Europa que veían llegar la II guerra mundial en 1939 y el peligro de las deportaciones y los campos de trabajo y concentración. El régimen era una máquina de picar carne.
Ante ese panorama se unieron dos intereses. El de los vascos buscando protección y refugio y el de México con el presidente Lázaro Cárdenas al frente, abriendo sus fronteras, el de Argentina con el descendiente de vascos Roberto Ortiz con su decreto “Pro Inmigración Vasca” y el de Venezuela buscando mano de obra cualificada y católica para desmentir que eran comunistas. Y en ese renglón entraban fundamentalmente las gentes del Partido Nacionalista Vasco de tal forma que en junio de 1939 llegaba a La Guaira El Cuba, con 82 refugiados vascos, contingente que se fue ampliando con las llegadas del Flandre, el Bretaña y los que pudieron atracar antes que la guerra impidiera las travesías atlánticas.
Los que “pasaron el charco”, como decían, encontraron la acogida de un país que les abrió los brazos y allí rehicieron sus vidas, con sus familias, amén de que con su trabajo lograron una posición económica que hizo de la colectividad vasca una referencia, con el mejor Centro Vasco de América y con el sostenimiento del Gobierno Vasco en el exilio. A Caracas viajaban Agirre, Leizaola, Irujo, Landaburu, Rezola, Galindez visitando los centros de Caracas, Puerto La Cruz, Cumaná, El Tigre, Valencia, Maracaibo, la Victoria y las comunidades de San Cristóbal y Yaracuy. Y allí transmitía una Radio clandestina, Radio Euzkadi, funcionando diariamente en onda corta y manteniendo la llama de la resistencia vasca frente al dictador y su ominoso régimen.
Desgraciadamente este magnífico país se dislocó en 1992 por un golpe de estado del teniente coronel Hugo Chávez, un mesiánico personaje, que, en su asonada, mató al hijo del Delegado Vasco en Venezuela, Gaizka Etxearte. Uno de esos “gorilas militares” que lo iba a arreglar todo y limpiar de corrupción el país y sin embargo lo llenó de funcionarios del régimen cubano, mientras le quitaba su democracia, su libertad de expresión, endeudaba al país, lo achatarraba miserablemente, perseguía al disidente, lo encarcelaba y torturaba, si no lo mataba, para terminar yendo a morir a la Cuba castrista de sus amores. Le sucedió un ideologizado conductor........
