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Y con Cuba, ¿qué se hace?

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Tras la alevosa agresión contra Venezuela, de inmediato se activaron desde Washington las proyecciones contra Cuba. Flotando en el aire, la pregunta que titula este artículo.

Prosperaron todo tipo de amenazas, empezando por el mandatario estadounidense, hasta la avalancha mediático digital de las huestes que, financiadas por el norte revuelto y brutal que nos desprecia, multiplicaron publicaciones especulativas y manipulaciones, propalando augurios de aparente triunfalismo, a sabiendas de que no hay nada que celebrar.

Detrás de todo esto está el mentiroso mayor de la administración después de Trump, Mr. Rubio, que cree finalmente ha llegado la hora de implementar el mandato recibido desde hace años, desde una coalición de neobatistianos de todo tipo y color, impulsados por oligarcas de lejano origen cubano, que sustentan esta lacra mafiosa, con inclinaciones criminales y presencia en el Congreso y otros espacios de la alta política estadounidense.

Meses de asedio militar, de construcción trabajosa de una eventual y endeble coalición de países latinoamericanos contra Venezuela, donde no han faltado ciertas veleidades desde el llamado progresismo, parecían mostrar al imperio y, en particular, al operador Mr. Rubio, que antes de que culminara el primer año del gobierno trumpista se podía acabar con el «problema cubano», que pasaba por terminar con el «problema venezolano».

¿Por qué Venezuela primero y después Cuba? Existen probablemente muchas explicaciones, pero obviamente debían contar con la voluntad de Trump, a quien convencieron de que había un tesoro energético relativamente fácil de conquistar, así deben haberle dicho. Como se sabe, el petróleo es la principal razón para involucrar al aspirante al premio Nobel de la Paz y mandatario en meter al país en una aventura bélica.

«Acabando» con los bolivarianos, se asumió que se creaban las condiciones materiales para la caída de la Revolución cubana. De ahí la consigna de Trump y compañía: «cero petróleo y dinero venezolano para Cuba», que conllevaría el colapso de su economía, y de esta manera, el fin del comunismo en Cuba, la frase más recurrida por los vociferantes de escasas o nulas capacidades intelectuales.

Cualquiera puede darse cuenta de la simpleza de este enfoque, y si la política que EE.UU. sigue ahora hacia Cuba descansa en ello, ya puede afirmarse que no tiene la más mínima posibilidad de prosperar. Se habla de simpleza porque parte de supuestos de improbable concreción como eso de «cero petróleo», sin entrar en mayores detalles, hasta suponer que es inminente una implosión........

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