Milei o la vileza hecha persona
Veinticuatro horas antes de iniciarse la criminal agresión militar de Estados Unidos a Venezuela, el presidente Javier Milei, en persona, fue el primero en alertar a los argentinos a que no viajaran a la nación suramericana ni a Irán, conocedor de lo que iba a ocurrir contra el pueblo bolivariano.
También fue el primero en apoya el vil proceder, en elogiar a su “carnal” Donald Trump y arrastrar a funcionarios de su partido y de conversos macristas en dar el más caluroso saludo por el secuestro del legítimo presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, la primera combatiente Cilia Flores, comparable con la alegría de la gusanera variopinta de Miami, donde, sin embargo, se alzaron algunas voces que, aunque contrarias al chavismo, indicaron su desacuerdo con la forma en que actuó el gobierno norteamericano.
Incluso, senadores de ambos bandos apuntaron que todo lo hecho por Trump es violatorio de todas las leyes internacionales emitidas al respecto, y varios legisladores iniciaron un movimiento para pedir la destitución del mandatario.
Pero Milei, impertérrito, siguió celebrando jubilosamente el desmán, sintió como que nada atara sus manos y modo de penas, y ha procedido con más fuerza con sus medidas antipueblo, principalmente con los más marginados, así como estipular otras que dan mano suelta a los responsables de la represión oficial, con el apoyo de otra conversa del macrismo, Patricia Bullrich, comprobadamente una mujer de mano dura y que ahora........
