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Lo de Suez, lo de Hannah Arendt

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20.03.2026

1- Las guerras no son sonetos, por lo que explican cosas extraordinariamente sencillas. Pero, en contrapartida a esa sencillez, las guerras son muy difíciles de leer. Por eso cansan tras su novedad inicial. En el Madrid de 1914-18, por ejemplo, se puso de moda pasear por la calle con una cuartilla prendida con alfileres en la solapa, en la que se leía: “No me hable de la guerra”. En el presente artículo se hablará de la guerra, en tanto todo habla de la guerra desde el 28F. Pero, en mi defensa, la guerra aparecerá para aludir a su propia gramática, a lo que la guerra explica debajo de sí misma. Esta semana, por cierto, la guerra ha sido rica en matices gramaticales. Que es, me temo, la única riqueza que crea.

2- Es aún pronto para afirmar, como parece, que esta guerra es el Stalingrado de Trump –no se pierdan el punto 13–. En todo caso, sí que parece que es su invasión de Suez.

3- Invasión de Suez, definición: en 1956, Francia y UK, aprovechando una movida previa de Israel, invaden el Sinaí para hacerse con el control del Canal de Suez, bloqueado por el Gobierno nacionalista de Nasser. El objetivo era una acción rápida, que depusiera a Nasser y que devolviera el canal a sus accionistas. Plis-plas. Se trataba de la acción colonialista un millón. Pero tanto EEUU como la URSS hicieron saber a Francia y UK que estábamos en otra casilla, que eso del imperialismo ya no se llevaba, salvo que lo practicaran ellos. Y, al poco, Francia y UK se retiraron no solo de Suez, sino de la época que se inauguraba. Todo el mundo sabía que, tras la IIGM habían finalizado los imperios europeos. Pero una cosa es saberlo y otra es comértelo con patatas. Tras ese banquete de patatas, se iniciaba oficialmente, lo dicho, otra época. El mundo bipolarizado, un mundo gestionado por lo nunca visto: dos superpotencias nucleares.

4- Pues bien, independientemente de que la guerra de Irán aporte nuevos conceptos, creo que ya ha aportado este: Suez. Irán es el Suez de Estados Unidos. EEUU, una superpotencia nuclear en un momento confuso en el que conviven aún elementos contradictorios y poco nítidos, de entre-épocas, ha descubierto que algo ha cambiado. No puede invadir Suez.

5- Es decir, no puede hacer lo que quiere en el mundo. Puede hacerlo, claro, con Estados próximos, precarios, apollardados, en crisis –como Venezuela, como Panamá…–. Pero no puede hacer lo propio con Estados operativos. Finaliza una época que empezó en 1945, que sé constató en 1956 y que se prolongó, tras 1989/el fin de la URSS, a través de una sola hiperpotencia, hasta el boom de las guerras ilegales de principios del XXI. Hoy, en fin, estamos en otra época, aún sin nombre, aún por conocer al detalle. En todo caso, en esta época, en ese mundo no reglado, hay amplias regiones del mundo en las que EEUU ya no puede intervenir militarmente. No, al menos, con éxito. No, al menos, sin provocar una crisis económica y humanitaria planetaria absoluta, inasumible incluso para Estados Unidos. EEUU lo sabía –lo que alude a que ha realizado un proceso de toma de decisiones chungo; no se pierdan el punto 17–. Pero ahora lo sabe, en su modalidad más amarga: la modalidad con patatas amargas.

Irán es el Suez de Estados Unidos

Irán es el Suez de Estados Unidos

6- O lo que es lo mismo, el mundo, carente de orden internacional, no carece de potencias regionales con poder llamativo en su área. Les explico, en ese sentido, una manifestación de poder –poco anecdóticas; descomunal– de Irán.

7- Irán no ha cerrado Ormuz. Le ha puesto peaje. Lo que, como manifestación de poder, no está mal. Por ahí circulan barcos. A tutiplén. Con destino a China e India. Y –se dice; no he podido confirmarlo; ni yo ni nadie– con petróleo y gas licuado pagado........

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