El que pueda dilapidar...
No habíamos terminado de frotarnos los ojos con la imputación de Zapatero cuando, en la mañana del miércoles, la UCO entraba en la sede del PSOE. Por fin se iba a descabezar a la organización criminal que gobierna España. Era la única conclusión posible tras la avalancha de titulares sincronizados de la prensa derechista, es decir, de la prensa española. Estamos ante el golpe final al sanchismo, aseguraban unos. Se trata de financiación ilegal, decían otros. Hubo quienes dieron la noticia de la entrada de la Guardia Civil a Ferraz antes de que se produjese. Es decir, hubo filtración. Se van a reír ustedes, pero desde la condena sin pruebas al fiscal general, en España se han seguido produciendo filtraciones, solo que ya no son graves y nadie las investiga. Un día es un día, dijeron aquella vez los jueces del Supremo.
Tampoco es habitual ver entradas de la UCO así, a lo loco. Cuando van es por algo sólido, importante. Por ejemplo, a casa de Ayuso nunca fueron cuando lo de su padre, ni cuando lo de su hermano ni tampoco cuando lo de su novio. De hecho, ha pasado un año desde que a la UCO le fue encargado un informe sobre Alberto González Maserati y el informe no llega. No hay prisa y tampoco parece tenerla el juez que lleva ocho meses sin autorizar el acceso a las cuentas de la pareja de la presidenta madrileña. Cosas que pasan. O que no pasan. Depende.
Entre imputaciones y registros, Leocenis García, un preso venezolano liberado hace unos años tras la intermediación de Zapatero, andaba de visita por España y publicaba en X que, pese a que la mayoría........
