Las historias del Sacamantecas
En la zona en la que vivo suelen contarles a los críos la historia de un gigante mítico que vivió en un monte cercano en una época que siempre se elude determinar. El gigante, de costumbres malvadas y comportamiento agresivo, poseía un apetito tan desmesurado que cuando estaba hambriento no dudaba en robar y comerse ovejas de los rebaños, o incluso a niños pequeños poco vigilados. No voy a abundar en el relato porque este tipo de leyendas son habituales en todos los lugares, y ustedes ya las conocen. De hecho, la lista de asustaniños es tan larga que he encontrado recopilaciones de los personajes más conocidos: el Tío Camuñas, el Sacamantecas, el Lobo Feroz, el Hombre del Saco, el Coco, la Baba Yaga, la Guajona, las lamias o la Llorona. Seguro que les suenan.
La función social y educativa que cumplen estas representaciones del mal es obvia: se utilizan, en el peor de los casos, para disciplinar a niños poco cooperativos, pero también son útiles como advertencia y recordatorio de que existe gente adulta muy poco recomendable, especialmente cuando los niños son todavía demasiado inocentes para comprender contra qué se les está advirtiendo exactamente.
La noticia se publicó el pasado 18 de mayo, pero pasó bastante desapercibida porque apenas un día después se conoció la imputación del expresidente Zapatero y hemos tenido bastante plancha desde entonces. Según los informes elaborados por expertos de la OMS, la humanidad enfrentará en los años venideros nuevas pandemias, quizá aún........
