Por un billete de lotería
“Deja lo que estés haciendo, o deshaciendo, y acompáñame a comprobar la lotería.” Y allá fuimos y le tocó, un gran pellizco, que se dice. “Ahora vamos a gastar” se dijo y se hizo. Nos fuimos al antiguo puente aéreo y compramos dos billetes en primera para Barcelona. Al llegar al aeropuerto Josep Tarradellas, el Prat, contrató los servicios de un vehículo Uber de lujo para todo el día.
Nuestro primer destino en la Vía Augusta, Santacana, una tradicional lencería barcelonesa. Casi llenamos el maletero. Después, raudos al Amaya pues yo le había elogiado mucho los calamares en su tinta, y en la barra, mejor. Un café irlandés en una terraza del Port Olímpic, da igual su nombre porque se disfrutaba del mar. En Pepa paper, de la calle París, nos dejamos regalar........
