La gobernabilidad comienza en casa
En la política chilena, los desayunos, cafés, almuerzos y cenas rara vez tienen que ver únicamente con la gastronomía. Son instituciones informales del poder. Cuando las diferencias comienzan a hacerse públicas, la élite política suele volver a esos espacios privados para reconstruir confianzas, alinear estrategias y procesar conflictos antes de que terminen afectando la conducción del gobierno.
La invitación del presidente José Antonio Kast a desayunar este viernes con los presidentes de los partidos que respaldan al Ejecutivo debe leerse precisamente en esa tradición. No porque un desayuno vaya a resolver las tensiones del oficialismo, sino porque revela algo mucho más importante: La Moneda parece haber identificado correctamente cuál es hoy su principal desafío político.
Durante los primeros meses de gobierno, la principal preocupación estuvo fuera de La Moneda. Construir mayorías, enfrentar a la oposición, instalar prioridades y administrar las inevitables crisis de toda administración que comienza. En otras palabras, producir gobernabilidad hacia afuera.
Pero los gobiernos atraviesan un momento en que esa ecuación cambia. La principal dificultad deja de estar en los adversarios y comienza a surgir entre quienes sostienen políticamente al propio Ejecutivo. Propongo llamar a este fenómeno gobernabilidad interna: la capacidad del Ejecutivo para coordinar, disciplinar y conducir políticamente a la alianza que sostiene al gobierno. En los sistemas multipartidistas, esa dimensión suele ser tan decisiva para el éxito gubernamental como la propia relación con la oposición.
La fallida acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau constituye probablemente la primera........
