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Suizos se pronuncian sobre una iniciativa xenofóbica

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24.05.2026

Los vientos antinmigración que soplan con fuerza en Europa también azotan a Suiza. El próximo 14 de junio sus ciudadanos deberán pronunciarse sobre una iniciativa legislativa para controlar el número de extranjeros residentes. En caso de aprobarse, esta ley provocaría un sismo político tanto a nivel nacional como en sus futuras relaciones con el resto del continente del cual depende. Si se rechazara en las urnas, la ultraderecha europea perdería una batalla de importancia simbólica. De una u otra manera, el resultado de esta votación podrá leerse en clave de continente europeo.

Propuesta de la ultraderecha helvética

"¡No a una Suiza de 10 millones!", un proyecto bautizado como "Iniciativa de Sostenibilidad", apunta a establecer este techo poblacional máximo de aquí al año 2050. Promovido por el Partido Popular Suizo (PPS), también denominado Unión Democrática de Centro (UDC, por sus siglas en francés), es el partido de más peso a nivel electoral de Suiza, con el 30% del electorado, y con un programa euroescéptico, soberanista y de derecha que lo acerca estrechamente a las fuerzas políticas más reaccionarias del continente.

Si antes del año 2050 la población suiza -que actualmente es de 9.1 millones de personas- superara el umbral de los 9.5 millones, esta nueva ley autorizaría al Ejecutivo y el Parlamento para que adopten las medidas necesarias a fin de frenar el crecimiento, comenzando con la restricción de nuevos ingresos por asilo y reunificación familiar. Si nada de esto fuera suficiente, en una segunda fase Suiza debería renegociar los acuerdos internacionales que facilitan la inmigración regular. Y si esto tampoco alcanzara y se superaran los 10 millones, debería rescindir su actual acuerdo con la Unión Europea (UE) sobre la libre circulación de personas. De llegarse a este punto, Suiza estaría comprometiendo su participación en los convenios migratorios de Schengen y Dublín y, por consiguiente, la estrecha colaboración en materia de asilo y seguridad de que goza en el presente.

Por efecto dominó, si estos convenios cayeran, los demás tratados bilaterales de cooperación Suiza-Unión Europea también podrían quedar sin efecto. El resultado sería una suerte de "Brexit a la helvética" (Britain-exit, o salida británica), lo cual reactualizaría el escenario vivido por la escisión de Gran Bretaña de la Unión Europea en junio de 2016.

La diferencia con dicha fractura es que, hasta esa fecha, los británicos eran miembros de la UE, en tanto que Suiza nunca se integró formalmente a la misma. Su relación con este bloque continental consiste más bien en un tramado de tratados bilaterales, comenzando con los económicos. La UE es su principal socio comercial y también en todo lo que hace a intercambios científico-culturales, defensa, control del espacio aéreo, colaboración policial y militar, aduanas y migración, por citar solo algunas áreas de incidencia. Sin estas relaciones, Suiza se transformaría en una isla continental amurallada de difícil acceso y, por lo tanto, profundamente debilitada.

En dicho escenario sería obligatorio, por ejemplo, tramitar visas para transitar de Suiza hacia Alemania, Austria,........

© Aporrea