Trump y su amigo Santiago Peña
La geopolítica hemisférica del siglo XXI atraviesa una fase de peligrosa agudización imperial. Bajo el retorno de las vertientes más agresivas del conservadurismo estadounidense, Washington ha redoblado sus esfuerzos por reconfigurar el tablero político iberoamericano mediante el re ensamblaje de una red de gobiernos subordinados.
En este engranaje, la relación entre Donald Trump y el ahora expresidente de Paraguay, Santiago Peña, ofrece un caso de estudio paradigmático sobre cómo las oligarquías periféricas asumen voluntariamente el rol de vasallos para preservar sus privilegios de clase, hipotecando la autodeterminación de sus pueblos.
El centro imperial reinstaura la caduca y reprobable Doctrina Monroe, concibiendo nuevamente a Nuestra América no como una región soberana de naciones independientes, sino como un "patio trasero" asignado a la extracción de recursos, la contención migratoria y la contención de competidores........
